Hantavirus: Conozca los riesgos, síntomas y medidas de prevención ante esta enfermedad zoonótica

El hantavirus se posiciona como una de las enfermedades de transmisión animal a humano (zoonosis) de mayor vigilancia epidemiológica en la región. Causado por un virus de la familia Hantaviridae, este patógeno se transmite principalmente a través del contacto con roedores infectados, representando una amenaza potencial para la salud pública si no se maneja de forma adecuada.

¿Cómo se transmite?

El reservorio natural del virus son ciertas especies de ratones silvestres. El contagio hacia los seres humanos ocurre principalmente por:

  • Inhalación: Es la forma más común, al respirar aire contaminado por partículas de orina, heces o saliva de roedores infectados.
  • Contacto directo: Tocar objetos o superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la nariz o boca.
  • Mordeduras: Aunque es menos frecuente, el virus puede ingresar a través de la herida causada por un roedor.
Síntomas y cuadros clínicos

El hantavirus puede manifestarse de dos formas principales, siendo la respiratoria la más grave:

  1. Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH): Los síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe común, incluyendo fiebre, dolores musculares, escalofríos, dolores de cabeza y fatiga. Sin embargo, el cuadro puede evolucionar rápidamente hacia una dificultad respiratoria severa y falla cardíaca.
  2. Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (FHSR): Afecta principalmente a los riñones y se manifiesta con dolor lumbar, náuseas, visión borrosa y, en casos severos, insuficiencia renal aguda.
Prevención: La mejor defensa

Dado que no existe una vacuna específica para el hantavirus, las autoridades de salud enfatizan la importancia de la prevención en el hogar y en áreas rurales:

  • Control de roedores: Mantener la vivienda y sus alrededores limpios. Sellar grietas o agujeros por donde puedan ingresar ratones.
  • Limpieza segura: No barrer en seco áreas que hayan estado cerradas y donde pueda haber presencia de roedores. Se recomienda rociar con una solución de agua y cloro (lejía) antes de limpiar para evitar que el virus se disperse en el aire.
  • Almacenamiento de alimentos: Guardar la comida en recipientes herméticos y lavar los platos inmediatamente después de usarlos.
  • Protección en exteriores: Al acampar o realizar actividades al aire libre, utilizar carpas con piso y evitar dormir directamente sobre el suelo en zonas boscosas.

«La detección temprana es crucial. Ante la aparición de fiebre alta y dolores musculares tras haber estado en contacto con zonas rurales o depósitos cerrados, se debe acudir de inmediato al centro de salud más cercano».

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