Más de 2.500 personas celebraron el 55° Arraial del Santuario de Nuestra Señora de Fátima
El Santuario de Nuestra Señora de Fátima se vistió de fiesta para celebrar con total éxito su arraial número 55, un encuentro religioso y cultural que congregó a más de 2.500 fieles. La jornada estuvo enmarcada en el homenaje a la aparición 109 de la Madre de Dios, convirtiéndose en un espacio propicio para que la comunidad expresara su devoción, agradeciera los favores recibidos y elevara oraciones unánimes por la paz del mundo.

La santa misa central fue oficiada por el obispo de la diócesis de Los Teques, Monseñor Alberto Castillo, quien durante su homilía reflexionó profundamente sobre la urgencia de la conexión humana real en los tiempos modernos. El prelado señaló que el máximo desafío actual de la Iglesia no solo es llevar el evangelio a los pueblos, sino también consolar a quienes, detrás de una pantalla, atraviesan momentos de vicisitud y soledad. Asimismo, recordó que la primera aparición de la Virgen ocurrió en un contexto histórico complejo, marcado por guerras y pandemias, un panorama que lamentablemente guarda similitudes con los vientos de guerra y enfermedades del presente, por lo que instó a los ciudadanos a acogerse al amparo de Dios y de la Madre Protectora para la bendición de Venezuela y de la humanidad entera. Por su parte, el párroco y rector del santuario, Henry Rivero, resaltó el renovado fervor mariano visible en estos encuentros, donde personas de todas las edades se unen bajo una misma fe.
Una Gran Celebracion Familiar

Tras la ceremonia eclesiástica, la feligresía participó de la tradicional procesión por las instalaciones del complejo religioso. Posteriormente, el ambiente se transformó en una gran celebración familiar donde los asistentes disfrutaron de agrupaciones musicales en vivo y de un enriquecedor intercambio cultural luso-venezolano. La gastronomía fue uno de los grandes atractivos de la tarde, deleitando a los presentes con platos típicos como la espetada, el bolo do caco, el bacalao, la paella y las tradicionales cachapas, además de una selecta variedad de postres que incluyó pasteles de nata, quesillos y tortas de almendras y frutas.

Finalmente, el administrador del santuario, Agustinho Gonçalves, manifestó su alegría por los resultados de la jornada y señaló que año tras año el evento logra superar las expectativas gracias al esfuerzo conjunto. Gonçalves extendió un especial reconocimiento al trabajo de los miembros de la asociación, al valioso contingente de voluntarios y al importante patrocinio del sector empresarial, cuyo aporte coordinado hace posible mantener viva esta experiencia única de fraternidad y unión comunitaria.


