Venezuela y Colombia: Proponen plan estratégico de sustitución de importaciones
En un giro estratégico para la economía regional, la presidenta (e) de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó una propuesta formal a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, para implementar un Plan de Sustitución de Importaciones Binacional. La iniciativa busca transformar la dinámica comercial entre ambas naciones, priorizando la adquisición de bienes producidos localmente sobre aquellos provenientes de mercados transcontinentales.
Reconectando el músculo industrial del continente
La propuesta tiene como eje central la reactivación de las potencialidades industriales que comparten Venezuela y Colombia. Bajo la premisa de un crecimiento mutuo y sostenible, Rodríguez enfatizó que la cercanía geográfica y la complementariedad económica deben ser las bases de la nueva etapa comercial.
«No tiene sentido mirar hacia otras latitudes lo que podemos conseguir en nuestros territorios», sentenció la mandataria interina, subrayando la necesidad de fortalecer el aparato productivo local para reducir la dependencia de proveedores lejanos.
De la parálisis a la recuperación: Una balanza de 1.200 millones de dólares
La mandataria encargada recordó el drástico descenso que sufrió el intercambio comercial, el cual llegó a situarse en apenas 70 millones de dólares durante el cierre fronterizo registrado entre 2015 y 2022. Sin embargo, destacó la resiliencia del mercado binacional tras la reapertura de las relaciones diplomáticas y comerciales.
A pesar de los desafíos impuestos por el bloqueo y las sanciones internacionales, las cifras oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores revelan una recuperación significativa:
- Comercio actual: La balanza comercial ya ha alcanzado los 1.200 millones de dólares.
- Objetivo: Consolidar una estructura donde los productos fabricados en ambos países tengan prioridad de consumo.
Hacia un mercado común sostenible
La meta final de esta estrategia binacional es que tanto Venezuela como Colombia logren un blindaje económico frente a las fluctuaciones de los mercados globales. Al priorizar el consumo de lo «hecho en casa», se espera que la generación de empleos y la innovación técnica se queden dentro de las fronteras de ambos países, proyectando una estabilidad financiera a largo plazo para la región.
Esta propuesta marca un hito en la agenda de integración que han venido construyendo ambos mandatarios, apuntando a una soberanía económica compartida que beneficie directamente a los sectores industriales de Caracas y Bogotá.

