Vivir con precios altos: La asignatura pendiente de la economía venezolana
Tras marcar su historia reciente con un episodio inédito de hiperinflación, Venezuela transita un camino en búsqueda de estabilidad. Sin embargo, descifrar la dinámica del alza de precios sigue siendo vital para la toma de decisiones cotidianas de ciudadanos y empresas.
Aunque la inflación —entendida como el incremento generalizado y sostenido del valor de bienes y servicios— es un fenómeno global, la velocidad con la que ocurre en el país marca la diferencia. Aunque en 2026 los indicadores reflejan una fase de desaceleración (un crecimiento de precios a un ritmo menor), los desafíos de fondo continúan intactos.
La medición y la pérdida de anclaje
- Cifras de referencia: De acuerdo con datos del Banco Central de Venezuela (BCV), la inflación de septiembre se ubicó en 8,4%, acumulando un 225,3% en el año y marcando una variación interanual del 465,6%.
- Rezagos estadísticos: El sistema de medición nacional arrastra distorsiones. La canasta de ponderación data de 2005 y el año base utilizado es 2007 —los más antiguos de la región—, lo que no refleja los patrones de consumo actuales. Ante esto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha iniciado acercamientos técnicos con las autoridades para fortalecer la calidad de los datos macroeconómicos.
- Falta de indicadores clave: El BCV mantiene más de un decenio sin publicar datos como la inflación núcleo o subyacente, así como índices de precios al mayor, construcción e industria.
Moneda, gasto y el factor confianza
En línea con las teorías monetarias clásicas, el origen del desequilibrio venezolano radica en el financiamiento del gasto público mediante emisión monetaria sin respaldo real por parte del banco emisor. A esto se le suman la volatilidad cambiaria y las expectativas del mercado.
Frenar este ciclo de pérdida del poder adquisitivo —que golpea con mayor fuerza a asalariados y pensionados— requiere de disciplina fiscal, previsibilidad en el tipo de cambio y un incremento real en la producción nacional. Sin embargo, el pilar central sigue siendo de carácter intangible: la restitución de la confianza institucional y el crédito en la moneda nacional, elementos indispensables para garantizar la sostenibilidad económica a largo plazo.

